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2002 | El Cairo, Egipto
Proyecto
Daniel Ventura, Jorge Mele, Tomás Tarnofsky, Andrés Whilhelm Arquitectos
Colaboradores
Fernando
Góndolo, Martín Ferraro, Julia Barassi, Cecilia Falke
Teoría
Jorge Mele, Arquitecto
MUSEO EGIPCIO PARA EL TERCER MILENIO
ORIGEN Y DEVENIR
Esta presentación se propone organizar un museo específico
con alto grado de universalidad. Su caracterización dialéctica,
entre lo global/local y entre lo real/virtual,establecida sobre la base
de la circulación de bienes simbólicos articula intereses
arqueológicos, artísticos, culturales, históricos
y políticos.
Esta propuesta se ubica dentro de una generación de museos en
los que se privilegian tanto lo singular de unas tradiciones con raíces
en los inicios de las culturas urbanas de la antigüedad y la desterritorialización
actual que implica distintos niveles de interactividad con los que la
industria cultural global genera producción de sentido.
Las intenciones
del proyecto basadas en acciones relacionales y situacionales, se definen
como un conjunto de constelaciones
que plantean un campo abierto
de posibilidades al conocimiento, las que, como cartografías del
deseo, se sustraen a la reducción de la forma museo dirigidas
al consumismo.
Al instalar un trabajo interactivo sobre las significaciones
y no tanto sobre los procesos de fetichización de las piezas arqueológicas
de la cultura Egipcia, se busca horizontalizar el conocimiento, democratizando
su disponibilidad mediante una multiplicidad de accesos donde pasado,
presente y futuro confluyan simultáneamente sin recaer en la sucesión
temporal como único factor estructurante del pasado.
Se trata de
proponer un museo monumental no como evidencia de sus formas, sino en la
generación de ciertos comportamientos inducidos por
una reconceptualización de la presencia basada en la interacción
entre la dimensión real de la existencia y la virtualidad.
Dos
conceptos fundantes y específicos se desarrollan por lo tanto
aquí: el de una heterotopía y una heterocronía;
en otros términos, se busca concebir espacios de un alto nivel
de diversificación en los que la simultaneidad temporal demarque
una experiencia situacional concreta y por contraparte su dislocación,
al poner en evidencia el trabajo sobre la memoria histórica.
El
museo instala una mirada y un sistema de localizaciones en los que las
instancias perceptivas son fundamentales para la comprensión
de los procedimientos proyectuales empleados así como la captación
de los mapas cognitivos desde los que aprehender el desarrollo de la
cultura Egipcia.
En él, se intenta proponer el ejercicio de una ritualidad contemporánea "la
del pasaje" donde coexisten la actualización de un pensamiento "mítico.poético" de
los orígenes y la especulación analítico sintética
de la ciencia; la razón en su permanente oscilación, entre
la verdad, la conjetura y la ficción.
TOPOS Y ARTIFICIO
Como un Oasis en el desierto el museo que atesora las huellas del pasado
ha sido estructurado sobre los rastros significantes de la topografía
sugerente del valle de Los Reyes, ella ha provisto las grietas, intersticios
y bordes a partir de los que pensar distintas articulaciones de la
nueva geografía que sin nostalgias historicistas ha posibilitado
una sintaxis generativa basada en la disposición de niveles,
los puntos cardinales, los aspectos climáticos y la omnipresencia
de las pirámides.
El museo paisaje, oasis, axis mundi, se despliega
como una constelación
de capas o superficies, entidades de información donde se realizará una
experiencia de ampliación del campo de la conciencia histórica
implicando la sensibilidad y la percepcion multidimensional de los diferentes
sucesos propios de la cultura egipcia.
Su signo resalta la horizontalidad
mutable de las dunas en el desierto que cambian permanentemente, la paradoja
del espejismo
que hace visible
lo materialmente inexistente y la permanencia de unas formas que no dejarán
de resignificarse por traducciones e interpretaciones futuras.
La propuesta
por lo tanto no es un objeto arquitectónico, en
el que figura y fondo, llenos y vacíos, significado y significante
estén concebido desde un conjunto de reglas "a priori" decodificables
de las consignas programáticas.
Ellas han sido delineadas de acuerdo
a las concepciones del estado actual del conocimiento de la arquitectura
y la naturaleza.
En ellas son las
unidades de información de acuerdo a las magnitudes temporales
las que determinan los sistemas de interacción en beneficio de
la probabilidad mas que la causalidad y con relación a entender
las condiciones de heterogeneidad de los sistemas mas que las homogeneidades
y sus generalizaciones redundantes.
Esto plantea correlaciones dinámicas entre diferentes sistemas
que operan según recorridos digitales y analógicos, en
los que universos físicos así como artificiales se constituyen
como evidencias plásticas o visuales dotando a la mirada y la
situación de un alto grado de simbolización mediante signos
que al perder su cualidad mimética originaria revelan el componente
genético de su procedencia.
En este sentido el procedimiento de
transfiguración
a los que fueron sometidos los obeliscos, signos ineludibles, de la
arquitectura
egipcia y el acto de situarse en los puntos mas altos de los desniveles
del predio, realzan actitudes frente al proyecto que plantean un conjunto
de toma de desiciones en lo referente a la presencia del museo.
Esta se
define por la indeterminación formal en la toma del terreno
donde cobra relevancia la tensión entre la verticalidad y la horizontalidad,
en el encuentro de la mirada distante que señala y ubica el lugar,
espacio de realización de la virtualidad encuentro con lo concreto
inmaterial del pasado hecho presente.
PAISAJES DEL PASADO PRESENTE
Así, contenido por parques públicos (de las dunas, del
Nilo, central, etc.) el momento más intenso de cercanía
visual preserva para los usuarios los rastros de la memoria y el misterio
de
recorridos que podrán tomar todas las formas posibles entre rutas
determinadas o derivas imprevistas.
A la manera de un grupo de mesetas
artificiales el edificio paisaje se conjuga con los parques deslimitando
sus bordes mediante situaciones
espaciales intermedias que desbordan desde los interiores creando zonas
controladas de visuales a media y larga distancia.
Cada uno de ellos se
definen por densidad temática,fundiendose
según sectores de un gran parque con las terrazas del edificio,
evitando ser presentados sucesivamente y por separado.
La presencia del
museo por lo tanto es aprehendida paulatinamente delineando su silueta
en grandes trazos sobre un horizonte
alterado por las pirámides
y la periferia de la ciudad.
La gran plaza atrio de acceso recuerda ligeramente
las terrazas de la diosa Hatsepsut, desplegándose hacia el interior
hacia un hall condensador de relaciones espaciales que vincula el nodo
virtual, la
entrada a la sala principal y el descenso a los auditorios. Las tensiones
escalares tanto como las atracciones visuales disuelven el concepto de
hall articulador unidireccional
transformándolo en un centro de conectividad informativa.
La gran
sala de exposición se ha dispuesto de forma que sea recorrida
siguiendo la secuencialidad histórica de los distintos períodos
cronológicos de las fases del imperio Egipcio en una única
capa espacial plana, reservando el cambio de niveles y la concentración
de los momentos paradigmáticos de cada período en núcleos
que sé espacializan con singularidad en su contexto interior.
Este
recorrido dirigido alberga la posibilidad de tomar otras opciones que
no son solamente las de la secuencialidad
temporal sino que los usuarios
podrán interactuar en la misma sala eligiendo itinerarios alternativos
agregando así amenidad y pausa a las prescripciones de la teleología.
Se aúnan el tiempo secuencial de la "ratio" occidental
con el tiempo mítico del antiguo egipto dramatización sagrada
de la vida después de la muerte y de los ciclos de un "tiempo
biológico" regidos por el Nilo.
LA INTERIORIDAD DEL TIEMPO
Esta yuxtaposición
de tiempos y eventos suceptibles de ser desarrollados en estas salas
permanentes se acrecientan con la superposición
sobre los talleres
de arqueología los que como una "fabrica" deja ver
los aspectos del tratamiento de las piezas transformando ese trabajo
en una fuente vital de reflexiones sobre la recuperación y restauración
de los objetos del pasado.
Varios sentidos se deslizan en estas superposiciones
y elecciones de temporalidades que implican la complejidad asistida
de estas salas, donde
los eventos se adueñan de las circunstancias reordenándose
según el deseo de dilucidar misterios y enigmas. Por un lado "el
gran Tiempo" donde todo se presenta simultaneamente, por otro el
tiempo lineal donde la sucesión acumulada realiza algo después
de otra cosa.
Por lo tanto, como en el sagrado "Libro de los muertos" su
textura espacial rebela la posibilidad de la entrada y la salida del
tiempo mediante el rito de la puesta en escena del desciframiento de: "El
Principio" como conjuro del caos original.
La sala de exposiciones
temporales se extiende sobre el territorio de la duna orientándose visualmente en dirección a las pirámides
e incorporándolas como signo de lo permanente en lo mutable.
La
sala específica final de recorrido apta para ancianos niños
o personas de capacidades afectadas se plantea como un remanso de escalas
controladas.
Los sectores para investigadores, Biblioteca y
sala arqueológica
se destacan como espacios menos expuestos al público para garantizar
trabajos profesionales y académicos, vinculados en un mismo nivel
pero separados de las exposiciones.
En el último nivel y en conexión con las terrazas desde
el restaurante se dejan ver los obeliscos, que sintetizan los recorridos
temáticos principales del museo virtual con el real.
Una circulación anular de seguridad y servicios monitorea como
un conjunto de espacios subsidiarios a la llegada de materiales museísticos
así como su distribución y control.
La recurrencia de pares
conceptuales como cerrado/abierto; luces/sombras; superficial/profundo;
interior/exterior; analítico/vivencial denota
unas actitudes teóricas dirigidas a remarcar la correspondencia
de estos términos y a puntualizar el fenómeno de la comprensión
junto a los contactos sensibles con objetos que siendo tanto reales como
virtuales nunca dejan de referir a universos pretéritos pero que
nos permiten sentir que estamos en la historia y en el tiempo.
TAN REAL COMO VIRTUAL
La experiencia de lo virtual, como factor enriquecedor
de la experiencia museística, se presenta como una oferta infinita
de posibilidades perceptivas.
La rapidez en que este futuro lejano se
hace pasado atravesando un presente siempre fugaz, nos obliga a trabajar
con potencialidades mas
que con
posibilidades.
Como en el cuento de Borges "El Aleph", todo
el mundo se concentra en un punto y en un lugar preciso. Esto mismo sucede
con la
realidad virtual, ya que su significación aun no debidamente comprendida,
trasciende ampliamente las coordenadas del espacio tiempo rompiendo con
todo dogma museistico en relacion a la mirada, la presencia y la ausencia.
El museo Egipcio esta frente a las pirámides pero ademas en todo
el mundo interconectado.
En este escenario distinguimos tres tipos de
experiencias posibles.
La experiencia convencional, es el edificio mismo
y sus espacios delimitados físicamente donde se realizará la exposición
de objetos en tiempo real.
En este contexto la vivencia de lo virtual se realiza a través
de una multiplicidad de puntos, localizados a lo largo de todo el recorrido,
como un complemento de la exposición adyacente inmediata.
La experiencia
worldwide web, como un complemento inevitable del museo en su totalidad.
El acceso se plantea, no solo desde el edificio, sino también
desde la totalidad del planeta, reconociendo en esta inversión
del rol de visitante–visitado como una nueva posibilidad para el
museo del tercer milenio.
La experiencia Mundo Virtual Inmersivo, donde
como un verdadero parque virtual, con una idea y una arquitectura propias,
el usuario, no anónimo
se insertara en un nuevo mundo donde participara en actividades culturales
y lúdicas al mismo tiempo, donde se recrearán espacios
y situaciones de la vida en el antiguo Egipto, con experiencias completas
tanto desde la percepción de las sensaciones espaciales, como
sociales.
El acceso a esta nueva arquitectura virtual, desde
la arquitectura real, se plantea en lugares y espacios especialmente
acondicionados, en función
de la utilización de las interfaces de ultima generación.
Ubicados bajo los obeliscos, juegan un importante papel en la redefinición
de su valor simbólico como eje de los mundos.
HEMOS PROYECTADO
CON HUELLAS, REFERENCIAS FORMALES TERRITORIALIZADAS SOMETIDAS A DESLIZAMIENTOS
SEMÁNTICOS, GENERANDO
UNA CARTOGRAFA HISTORICA MEDIANTE TOPOGRAFIAS OPERATIVAS.
EN ESTE CONTEXTO,
SE TRATA DE UN PROYECTO MUSEISTICO DONDE LA CONSTRUCCION DE LA REALIDAD
DESAFIA LIMITES Y DETERMINACIONES PARA PRESENTAR UNA CONTRIBUCION
DE LO LOCAL COMO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.
EL MUSEO PAISAJE PRESENTADO
AMPLÍA EL CAMPO DE LA CONCIENCIA
MAS ALLA DE LA RIQUEZA INTRINSECA DE LOS OBJETOS ALBERGADOS, ABRIÉNDOSE
A UNA NUEVA CONCEPCION DE LAS TRANSFORMACIONES HISTORICAS.
PASADO Y FUTURO
PERMANENTEMENTE SÉ INTERSECTAN
EN EL PRESENTE ILUMINANDO MULTIPLES INTERPRETACIONES DE LA COMPRENSION
PROFUNDA DEL
DEVENIR DE LA ESPECIE HUMANA.
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